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lunes, 28 de noviembre de 2011

La revolución de las comunidades


Las diversas comunidades de fans que existen actualmente sobre series, libros, grupos musicales o programas de televisión, crecen cada vez más. Tanta es la explosión de fanáticos, que estos no tan solo se manifiestan en foros y blogs, sino que también mediante la literatura, su propia literatura, una creación exclusiva de quienes siguen día a día su contenido favorito. Este subgénero de la Ciencia Ficción, llamado Fan Fiction, se propaga rápidamente por el ciberespacio.


Para muchos, esto es una novedad, pero para algunos pocos, esto ya es algo que lleva su tiempo, toda una trayectoria. Incluso en nuestro país, el Fan Fiction, ya ha comenzado a germinar y a tener sus propios autores nacionales. Entre ellos, se encuentra Francisca Solar, periodista y escritora, la cual publicó “El ocaso de los altos elfos”, su primera creación -publicada- en el género del Fan Fiction. Este texto es la continuación de “La órden del Fénix” de la saga de Harry Potter, obviamente no la versión oficial, porque tal como ella asegura, J.K Rowling ni la conoce ni tampoco cree que ella haya leído su libro. Pero en fin, esta joven, ha logrado que su texto de 756 páginas y 33 capítulos, fuera publicado en internet con gran éxito. Actualmente, “El ocaso de los altos elfos”,  tiene más de 80 mil lectores, y recibe comentarios positivos de internautas de todo el mundo.



Tal como es el caso de Francisca, también hay varios escritores de FanFic a lo largo del mundo, que actúan bajo una sola gran premisa: La inteligencia colectiva. Este es un método, una forma de inteligencia que surge de la colaboración en un grupo determinado. Hoy es un término generalizado de la cibercultura, especialmente en este subgénero de la ciencia ficción, en donde todos participan y construyen algo en torno a su comunidad, en el caso de la escritora chilena, en la comunidad de los amantes de Harry Potter. Y tal como lo plantea Henry Jenkins, “Usuarios creadores y participativos”, base principal de la la cultura de la convergencia, que propicia la creación de comunidades, en conjunto con la inteligencia colectiva.


Actualmente, Francisca Solar, ha publicado sus propios libros de ciencia ficción, pero estos no se encuentran en su versión en papel, sino que están en la web y se puede compartir, un paso que antes no se había dado en otras publicaciones chilenas. Aunque a muchos les asusta este avance tecnológico y este “excesivo” compartir de la información, de lo privado, es un paso necesario a dar en lo que a web 2.0 se refiere, a la necesidad de crear comunidades. Cito a Jenkins para finalizar y comprender más a fondo porque el Fanfic, plataforma ideal para desarrollar comunidades y lazos entre usuarios, tiene una connotación positiva para lo que ya casi vendría siendo la web 3.0. Sobre la inteligencia colectiva: “…el grupo como un todo pone en juego conocimientos en una forma más compleja que aquella en que lo haría un individuo aislado”.

viernes, 30 de septiembre de 2011

A desparramar que el mundo se va a acabar




Los invito a hacer un ejercicio. No es complicado, todo lo contrario, es de una facilidad casi estúpida. Tomemos nuestro control remoto y paseemos por los canales. Después de pasar al menos dos veces por una misma estación televisiva, ya podrás entender qué es lo que quiere la audiencia actualmente: Participar. Suena bastante simple, pero detrás de esta acción, hay toda una teoría que la sustenta y avala. Me refiero principalmente al contenido “desparramable”, un spread, un producto donde los consumidores participan activamente del contenido y cumplen un papel fundamental en la elaboración de este.


En mi rol como productora de televisión, sin duda, elegiría un producto “desparramable” para un futuro programa de TV. Creo que los ‘porqué’ sobran. Primero que nada, todos ganan, esa una premisa suficiente para embarcarse en el mundo de los spreads. Hay varios ejemplos en la red con este tipo de contenido, los cuales han tenido mucho éxito y posicionan a una marca rápidamente en el inconsciente colectivo de la audiencia. Por ejemplo, el concurso que realizó la cantante Nicole. En abril del 2010 la marca de celulares Sony Ericsson y la cantante Nicole se unieron en un proyecto interactivo invitando a la gente a editar el videoclip de la canción “Hoy”, con motivo del lanzamiento del nuevo teléfono VIVAZ de Sony Ericsson. Por medio de un sistema de edición adaptado en el sitio web , los concursantes podrían editar el video de manera fácil y simple, disponiendo para ello de una cantidad de mini-clips realizados por la artista junto al equipo de producción. Una vez finalizado el clip, los visitantes del sitio también pudieron votar por su clip favorito para obtener como premio el nuevo teléfono Sony Ericsson Vivaz, el que fue adjudicado all usuario que más votaciones tuvo en el sitio sobre los videos creados por los demás usuarios. Mira aquí el video ganador. 


Este es un caso ideal de desparramble “con intención”, por así decirlo. Es decir, que el propio medio otorga herramientas para que los usuarios elaboren su propio contenido. Bienvenidos a la “cultura participativa”. Así es, porque los usuarios ya no tan sólo vemos lo que hay en la pantalla, si no que también participamos y lo modificamos. Con el video de Nicole, sucedió algo interesante, la gente podía editar el videoclip de la forma que quisieran y además concursaban para obtener un premio. Lo mejor que se puede hacer es generar un contenido desparramble para hacer participar y competir a la gente por un premio, un regalo (Jenkins habla sobre "la economía del regalo", la base para que el usuario termine siendo un fan). Aquí como productores nos aprovechamos de dos factores muy importantes: el deseo de participar, competir y finalmente de ganar, de que el video aparecezca en la televisión. ¿Ven? El usuario es feliz. Crea su propio contenido, es decir es protagonista, involucra parte de su capital emocional al generarlo y satisface su voyeurimo, el deseo de ser visto, de ser considerado el mejor, el ganador.


Teóricamente, los objetivos de que tus contenidos sean desparramables es que, ahora, según Henry Jenkins, será la única forma de distribuir contenidos. No podemos seguir pensando que el público no se apropiará de la información, le hará algo y lo difundirá. Los medios ya no pueden continuar generando espacios sin pensar en su audiencia, sin fidelizar a quienes los ven. Deben reenfocar sus decisiones y hacerlas coincidir con las de los consumidores para generar el contenido correcto.


En resumen, desparramar es como una “cadena de favores”. El medio genera el contenido y el usuario se convierte en un multiconector que permite que otras personas conozcan el producto. Algo más o menos así.


Otro término para guardar: contenido desparramable y repartido. Segun Jenkins, en su libro “If it doesn´t spread, it´s dead”, repartir el producto, da mayor libertad al usuario de desparramarlo. Aunque a ratos, esta situación puede pasar la cuenta a los productores, de no poder controlar lo que sus consumidores multiplican. Pero en fin, como dicen algunos, la publicidad, sea cual sea, nunca es mala.



En fin, a desparramar que el mundo se va a acabar.