
Hoy vivimos en la cultura de la convergencia. Múltiples plataformas invaden la industria. Los consumidores son partícipes y manejan las riendas de los medios. Los emisores son activos. Todos tienen herramientas para crear y publicar contenidos en la red. Las audiencias irán a cualquier parte en busca de sus objetivos. La nueva cultura fomenta la creatividad popular y una economía basada en el regalo. Lo cierto es que la participación es más abierta, está menos controlada por los productores y más por los consumidores mediáticos. La red se ha convertido en un espacio para la reciprocidad. Se hicieron visibles las creaciones ocultas que permitieron la coexistencia de la cultura participativa y la comercial. Según cuenta Henry Jenkins en su libro Convergence Culture, antes “a nadie le importaba si copiabas unas cuantas canciones y compartías la cinta grabada con un amigo”. Pero todo esto ya no se realiza a puerta cerrada.
Las nuevas plataformas desplazaron la realización amateur desde el espacio privado al público. Abrieron un terreno para que los aficionados reorganicen su material. Los fans están produciendo contenidos de calidad comercial con presupuestos minúsculos. Es el mejor ejemplo de convergencia mediática en acción. Y Francisca Solar aprovechó el nuevo escenario. Siempre le gustó leer y escribir sus propias historias. Así llegó a los fanfiction, relatos amateur que se publican online y gratis, como un tributo a la obra original. A los 15 años publicó su primer texto en la red. Estudió periodismo en la Universidad de Chile y su fanatismo por Harry Potter, la llevó a seguir todos los libros de la zaga. Los encargaba a Estados Unidos, porque luego del estreno, se demoraban meses en llegar a Chile. Era una aficionada satisfecha. Pero todo cambió con el estreno del quinto tomo, Harry Potter y la orden del fénix. Simplemente no le gustó. Quería revertir su disgusto y comenzó a escribir su propia historia. Un sexto tomo.
Desde su juventud había participado en comunidades de fans. Compartía su pasión por Harry Potter junto a miles de aficionados en el mundo. Cuando el quinto tomo llegó a Chile, Francisca ya había publicado online casi el 70 por ciento de su fanfiction. Era la continuación que muchos fanáticos esperaban. Por eso, tuvo una gran acogida dentro de las comunidades. Y aunque en un principio quería escribir 30 páginas, el texto terminó siendo de 750. Hoy, su capítulo alternativo tiene más de 1 millón de descargas. El Ocaso de los Altos Elfos, como tituló el libro, amplió las barreras y llegó a cientos de comunidades en la Web. Recibió mails de los seguidores de la zaga y muchos le agradecieron su “regalo”. Así, fue contratada por la editorial Random House de España. El 20 de octubre de 2011 lanzó El Hada de las Cadenas, novela publicada en formato digital.
En las comunidades de fans, el concepto de la “inteligencia colectiva” es fundamental. Ninguno de los auditores puede saberlo todo. Cada uno aporta con nuevos conocimientos. Así, al compartir los recursos, se combinan nuevas habilidades. Es una fuente alternativa de poder mediático y Francisca Solar lo entendió. Conocía de cerca el disgusto de muchos fanáticos de Harry Potter con el último libro. Estas interacciones cotidianas son el centro de la cultura de la convergencia. Y como dice Henry Jenkins, “al existir más información sobre cualquier tema de la que nadie es capaz de almacenar en su cabeza, tenemos un incentivo para hablar entre nosotros”.
Hoy, los contadores de historias conciben la narración como creación de espacios para la participación. La comunidad de aficionados ofrece muchos incentivos a los lectores para que atraviesen el umbral y presenten sus historias. En un mundo donde divulgar las ideas entre un público más amplio son limitadas, Internet derribó el muro. Francisca Solar ya lo cruzó.
No hay comentarios:
Publicar un comentario