jueves, 29 de septiembre de 2011
+ ESTATUS + PRESTIGIO
Un virus contagioso, pero deseado
Al ser productora de un programa, optaría por un modelo viral, ya que es una forma de hacer que mi producto se vuelva masivo de forma rápida. Al tener una idea ingeniosa y novedosa, se puede lograr que los consumidores se creen la necesidad de compartir la información, siempre y cuando nuestro viral capte el capital emocional (K) de la gente. De esta manera, lograr que sea visto por miles de personas de manera fácil, rápida y con un mensaje claro.
Si bien el modelo desparramable es una buena forma de apelar a la participación de quienes serán los seguidores, ya que pueden transformar el contenido y sentirse parte del resultado final, se corre un gran riesgo. Al tener la posibilidad de poder modificar el contenido, sin restricción alguna, podemos enfrentarnos a que nuestro mensaje se vea tergiversado y alterado, lo que finalmente no es bueno para nuestro producto, ya que puede producir contradicciones y no transmitir la idea original que queremos que el público entienda. Además, este tipo de modelo, está mucho más enfocado a quienes son fanáticos, a un grupo más específico, a un nicho, por lo que finalmente el contenido llegaría a un número mucho más reducido de personas, y la ideas es que nuestro programa llegue a la mayor cantidad de personas posibles, y por ende que tenga una mayor difusión que con este modelo no lograría.
Jenkins, dice que el modelo viral es “intrínsecamente social” por lo mismo es que hay que lograr entrar en el capital emocional de las personas, aprovechar el boom de las redes sociales, y crear un contenido que sea tan interesante para ellos, que quieran compartirlo y difundirlo con sus amigos y familiares, que a la vez ellos también compartirán. Con tan sólo un tweet podríamos lograr difundir un contenido viral y que cientos o miles de personas pueden conocer nuestro programa.
Al final de cuentas, lo importante es que el contenido se “esparza” o “expanda” (spread), a la mayor cantidad de personas posibles, y eso es justamente lo que lograríamos con un modelo viral, y como productora, la labor es que el contenido sea visto por miles de personas. Lo importante es tener una idea original, ya que así se difundirá casi por obligación a través de las redes.
Constanza Bouzo Venegas.
Desparrámate
Una forma que ya es usual de hacer partícipe a los usuarios, es el contenido viral. Con el cual un usuario publica y difunde el contenido original sin modificación alguna. La interacción por parte del consumidor es nula ya que se mantiene la idea original.
Sin embargo, el desparramable es el indicado para poder conocer qué es lo que le gusta al usuario del contenido, cuál es su punto de vista o qué le llamó más la atención. Es decir, su capital emocional. Jenkins lo apoya con su texto "if it doesn't spread, it's dead", en el que explica que una de las ventajas de el modelo desparramable es comunicarse con una audiencia presente que valore el contenido y la esencia del producto. Por lo que el usuario además de modificarlo y hacerlo a su manera, respeta el original y se siente beneficiado sólo con este sistema de economía de regalo, en el que no recibe ninguna bonificación por su creación, pero se siente importante por ser parte del desparramo.
La misión de un productor de TV que quiere difundir su programa por la web es entender a este usuario que quiere prestigio y estatus, y generar un contenido popular y abierto, para que el contenido sea desparramable y logre utilizar la web 2.0 en toda su totalidad (o en lo que más se pueda). Debe encontrar al público o nicho en el que trabajará su contenido e incentivarlos para que formen parte de la creación de contenidos siendo asi, multiplicadores de tal.
Modelo Desparramable

Si yo fuera productora de post TV preferiría el modelo “Desparramable” para difundir un programa por la web.
Esto se debe principalmente a que con el modelo Desparramable de alguna manera se está incorporando a los usuarios al programa, ya que el productor está invitando a éstos a que formen parte de la producción del contenido.
Lo que me gusta de este modelo, es que retribuye al usuario, pero no de manera material, si no que se apela al capital emocional. Ya que si a través del programa se llama a los usuarios a que “metan mano” y formen parte de la producción de éste, aunque no haya dinero o un premio a cambio, ellos se van a sentir retribuidos con el sólo hecho de que se muestre por la pantalla lo que crearon (Economía del regalo). Así, la persona siente que su trabajo ha sido valorado, por lo tanto se siente importante.
Creo que si se motiva a los usuarios a participar y a sentirse parte de, como lo hace el modelo que he escogido, se puede conseguir más difusión que con el modelo Viral. Esto, se debe a que en el primero, los usuarios terminan convirtiéndose en esparcidores o multiplicadores del contenido, pero con el Viral, no se produce lo mismo porque no hay interacción del consumidor. Y creo que al no ser incluido en la producción del contenido, le resta fuerza a que los usuarios lo difundan. Además que pierde el seguimiento de la gente, ya que el modelo viral, como una publicidad por ejemplo, no tiene la opción de ser intervenido o mejorado, entonces uno lo mira una o dos veces y basta. En cambio, el otro como va evolucionando, hace que la gente esté más pendiente de ello. De hecho, esto ha sucedido con contenidos que no fueron creados con la intención de que fuesen desparramables, pero lo son, y la gente va siguiendo como cambia el contenido. Con esto me refiero al ejemplo que nos mostraron del video de Beyoncé: “All the singles ladies”, en este video clip se muestra una coreografía mu fácil de imitar, por lo tanto varios fans la han imitado, y luego van subiendo el video a You Tube. En el fondo ese video es Desparramable sin que el productor lo haya hecho con esta intención. Por lo tanto creo que ese es un ejemplo de que en verdad el modelo Desparramable puede funcionar y se puede conseguir una rápida dispersión de la información, donde la frecuencia para ver el programa irá aumentando.
Florencia Valenzuela.
LA CLAVE DE INTERNET ES DESPARRAMAR
Si fuese productor de televisión escogería el modelo desparramable que desarrolla Henry Jenkins en su libro If it doesn’t spread, it’s dead, debido a que aprovecharía las herramientas audiovisuales que proporciona la Web 2.0 para difundir los contenidos de mi programa. En este sentido, considero útil que los consumidores participen creen contenido con el fin de lograr una mayor identificación y sentido de pertenencia con el producto.
En lenguaje de la web, nuestro programa apelará a los “prosumidores”, es decir,
el público que produce y consume contenido. La idea es que multipliquen y difundan lo realizado en nuestro programa a través de diversas plataformas y, además, lo compartan a través de las redes sociales. miércoles, 28 de septiembre de 2011
Desparramable 100%
Además al tener pequeñas transformaciones, éste iría mutando progresivamente con el paso del tiempo, manteniéndose vigente y didáctico para las personas con las que interactúe, obteniendo un valor agregado frente al programa viral, que transmite solamente la idea original.
En los virales la idea original es la única opción a expandir, ya que en este caso no se preocupa ni le importa que las personas transmitan y propaguen el programa con contenido propio, solo les interesa que se “viralice” lo enlatado desde un comienzo, y convergentemente hablando, esto ya no es posible de realizar.
En la actualidad tenemos que aceptar que los individuos para decidirse a transmitir o comunicar algo, primero se tienen que apropiar del contenido de éste, modificándolo, para luego poder reenviarlo al ciberespacio.
Otro punto a destacar es todo lo que podemos ahorrar y a la vez ganar al producir un programa desparramable. En vez de rompernos la cabeza, contratando personas que realicen focus groups o estudios que nos digan lo que la gente piensa, son los mismos usuarios los que lo transmiten mediante los cambios que le van realizando a nuestro contenido original.
Al producir un programa desparramable, éste se propaga solo mediante el uso que le de cada usuario, obteniendo diferentes puntos de contacto a diferencia del viral, que se concentra de una manera específica y entregando una experiencia única, que no puede variar.
En el viral hay que producir una publicidad, mientras que el desparramable lo hace por sí solo, y con un valor agregado que son las experiencias de las personas.
Cuando creamos un programa desparramable, generamos un lazo, un compromiso con las personas, que al modificar el contenido de éste con conocimientos propios, significa que están integrando la emoción en el proceso.
Es por esto que para los usuarios propagar nuestro programa es un regalo, que se hacen entre ellos, mientras que para los productores es un commodity, que les da valor. Finalmente todos se ven beneficiados por el: ¡Desparramable 100%!
viernes, 9 de septiembre de 2011
Viral vs desparramable
La respuesta debe estar fundamentada con la materia que hemos visto en clases y el texto de Henry Jenkins "If it doesn't spread it's dead".