jueves, 29 de septiembre de 2011

Un virus contagioso, pero deseado

Henry Jenkins ha dicho que “If It Doesn't Spread, It's Dead”, y tiene mucha razón. Hoy en día los programas se hacen conocidos y seguidos gracias al proceso de difusión que éste tenga. Por lo tanto, lo importante es que se expanda lo más posible. Justamente en esto, los consumidores son protagonistas, ya que son ellos quienes han tomado un rol importante a la hora de difundir y compartir con sus amigos el material que les interesa.

Al ser productora de un programa, optaría por un modelo viral, ya que es una forma de hacer que mi producto se vuelva masivo de forma rápida. Al tener una idea ingeniosa y novedosa, se puede lograr que los consumidores se creen la necesidad de compartir la información, siempre y cuando nuestro viral capte el capital emocional (K) de la gente. De esta manera, lograr que sea visto por miles de personas de manera fácil, rápida y con un mensaje claro.

Si bien el modelo desparramable es una buena forma de apelar a la participación de quienes serán los seguidores, ya que pueden transformar el contenido y sentirse parte del resultado final, se corre un gran riesgo. Al tener la posibilidad de poder modificar el contenido, sin restricción alguna, podemos enfrentarnos a que nuestro mensaje se vea tergiversado y alterado, lo que finalmente no es bueno para nuestro producto, ya que puede producir contradicciones y no transmitir la idea original que queremos que el público entienda. Además, este tipo de modelo, está mucho más enfocado a quienes son fanáticos, a un grupo más específico, a un nicho, por lo que finalmente el contenido llegaría a un número mucho más reducido de personas, y la ideas es que nuestro programa llegue a la mayor cantidad de personas posibles, y por ende que tenga una mayor difusión que con este modelo no lograría.

Jenkins, dice que el modelo viral es “intrínsecamente social” por lo mismo es que hay que lograr entrar en el capital emocional de las personas, aprovechar el boom de las redes sociales, y crear un contenido que sea tan interesante para ellos, que quieran compartirlo y difundirlo con sus amigos y familiares, que a la vez ellos también compartirán. Con tan sólo un tweet podríamos lograr difundir un contenido viral y que cientos o miles de personas pueden conocer nuestro programa.

Al final de cuentas, lo importante es que el contenido se “esparza” o “expanda” (spread), a la mayor cantidad de personas posibles, y eso es justamente lo que lograríamos con un modelo viral, y como productora, la labor es que el contenido sea visto por miles de personas. Lo importante es tener una idea original, ya que así se difundirá casi por obligación a través de las redes.

Constanza Bouzo Venegas.

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