jueves, 29 de septiembre de 2011

Aportes que suman

En el caso que yo decidiera sobre un programa de TV lanzado en internet optaría el contenido desparramable, puesto a que consideraría como prioridad los aportes de la comunidad a la que está dirigido el material y en base a eso lograr una amplia difusión.

Si bien lo viral permite que los productores establezcan un novedoso concepto que se pretende expandir, el hecho de que éste sea desparramable le permite al usuario hacer su propia versión del contenido, plasmando en éste un valor agregado único que no se permite en la difusión viral, porque el contenido se mantiene igual para toda la audiencia, sin permitir alteraciones.

Además, en lo personal creo que todo lo exitosamente viral termina en desparramable, por lo tanto trabajaría desde un inicio bajo los criterios del segundo concepto. Un ejemplo es “Tano Pasman”.
En primera instancia circulaba el video del enfático hincha de River Plate manifestando su malestar frente al descenso de su club frente a Belgrano de Córdoba, pero el video llegó a causar tal impacto en la web que fue masificándose a gran escala (viral). Pero después de un tiempo, cuando el video ya acumulaba literalmente millones de visitas comenzaron a aparecer versiones alternativas, modificadas por cada usuario (Tano Pasman viendo Wachiturros, Tano Pasman jugando Mortal Kombat, entre otros). Cada usuario aportó un contenido extra al original.

Entonces, lo anteriormente mencionado cobra relevancia si es que el contenido desparramable es acerca de un Programa de TV para Internet. Las audiencias históricamente se han vuelto cada vez más activas, sobre todo en los últimos cinco años con la irrupción de las populares plataformas virtuales de Facebook y Twitter, además de la cada vez mayor masificación de Internet.

El espectador quiere sentirse parte del programa y a través de un contenido desparramable se le cede aquel “lujo” que los medios de antaño no dejaban. También permite que el material se mantenga vigente, debido a que se encontraría apto para ser modificado por el público, lo que permitiría que versiones nuevas circulen por la web sin volverse obsoleto el concepto inicial.

Entonces si soy el productor, tengo que evaluar la relación con el público al que pretendo llegar. Por medio de la desparramabilidad puedo generar fidelidad y la generación de nuevos contenidos.


Si el programa lanzado en la web permite aportes de espectadores, ese valor agregado que tendrá lo desmarcará de otros existentes, y al permitir a la audiencia participar, se irá generando cierta fidelidad debido a que las expectativas de la comunidad se verán satisfechas en cuanto a poder aportar.

Finalmente, otro aspecto importante para considerar en cuanto al contenido desparramable es la creación de nuevo material. En lugar de pensar qué quieren acerca del programa la comunidad o audiencia, les entrego la posibilidad a ellos de crear el material que quieran. De esta manera no me arriesgo en exhibir algo que podría tener mala aceptación en la comunidad, además que mantengo un registro de las expectativas y anhelos del público, lo sería de completa utilidad para ir pensando programa a programa que aspectos mejorar, incluir, excluir, etc. Todo en función de lo que el público quiere.


Ignacio Cruz Fernández

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