
“Sígueme si quieres” es un éxito. Nuestra comunidad es bastante grande y nuestros fans han sido un apoyo espectacular, sin embargo, como productora no me siento satisfecha. Creo que ampliar el programa hacia otras comunidades sería un sueño aún no cumplido . ¿Cómo hacerlo?, difícil decisión sobre todo pensando que hoy ya no se habla de televisión, sino que de post-televisión precisamente por todas las herramientas web (de la web 2.0) que hoy tenemos a nuestro haber: ya no estamos frente a un medio uni-direccional, Internet nos ha demostrado que realmente las fronteras no existen.
En las redes sociales el programa es un éxito, nuestra comunidad día a día nos ayuda a crecer y los usuarios son quienes cuidan nuestro programa. Pero tenemos una deuda, una deuda para hacer crecer y expandir nuestro matutino.
Hacer un video pegajoso y demasiado transmisible suena muy atractivo para captar a nueva audiencia y que el video se vaya difundiendo de voz en voz, de ojo en ojo. Pero hacer que cada persona pueda intervenirlo, suena mejor aún.
Sin dudarlo, un experto en redes sociales me diría: “un viral JAMÁS, es un modelo ya obsoleto”, sin embargo, tengo mis cuestionamientos ante los videos desparramables, me atemorizan.
No es un misterio que hoy todo va hacia la interacción. Los usuarios buscan intervenir y crear algo distinto a raíz de algo que ya existe. Sin embargo, promocionar, como lo quiero hacer, mi programa a través de un video desparramable podría resultar ser un arma de doble filo, pues esta característica de video va dirigida, primordialmente, a fans, gente que ya conoce mi producto y se siente llamada a intervenirlo y yo esta vez quiero justamente captar más fans, los que tengo ya estoy segura que colaborarían y se sentirían llamados y con responsabilidad de desparramar el video, pero quiero no saltarme etapas y creo que el viral no es una mala decisión en esta ocasión.
Por lo mismo, es que creo que con un video lo suficientemente pegajoso y divertido, podría lograr que éste atravesara fronteras y llegara a ojos que jamás pensé que llegaría. Me pongo en el lugar de la gente que no conoce “Sígueme si quieres” y realmente me doy cuenta que si no lo conocen ¿por qué lo van a desparramar? No hay cariño ni intención de por medio e incluso, se podría transformar en un espacio para hacer una crítica y una ironía del programa. Algo que claramente no quiero lograr.
Un viral es perfecto para lo que quiero hacer como productora, ya que el objetivo de éste es que se difunda y lograr crear, que debo admitir no resulta nada fácil, un video lo suficientemente divertido, llamativo y que capte nuevas tendencias podría ser ideal y sumamente beneficioso para que “Sígueme si quieres” se expanda y logre llegar a todas aquellas personas que no lo conocen pero que se sienten aludidas en algún aspecto.
La gente, como sabemos, se mueve por amor y cariño; y explotar ese capital emocional sería muy positivo para que el video se difunda y pase de boca en boca. Si bien el video desparramable puede llegar a convertirse en viral, éste no es tan masivo como sí lo es el originalmente creado con un fin viral. Y con mi objetivo, ¿por qué no también llegar a cruzar comunidades?, el viral podría cruzar incluso a comunidades que jamás pensé que llegaríamos. Nuestros fans en esta etapa y los conectores serán fundamentales y sé que contamos con ellos.
Si bien el viral no muta, no cambia, tengo claro que es un riesgo en la web 2.0, donde todo cambia cada minuto, cada segundo. Pero tengo la certeza de que el producto será de tal calidad que logrará cumplir mi objetivo final: difundir mi programa. Lograr que cada persona se sienta llamada a compartirlo con sus amigos, tweetearlo o simplemente, recomendarlo a través del chat.
Sé que no estoy siendo arriesgada, también sé que a lo mejor esa atadura de manos a mis fans podría desilusionarlos, pero en esta oportunidad creo que el viral es un paso lógico y necesario. Hoy yo les regalo algo que, les aseguro, apelará al capital emocional, al voyerismo y a la vanidad de todos que quiero que me conozcan. Una vez que logre integrar a todos aquellos que hoy siento excluidos la dinámica de la participación, la intervención y la colaboración serán, sin duda, pasos elementales a seguir, así habrá una relación más recíproca y a raíz de una intención nuestra comunidad podrá otorgarnos un regalo al programa por el riesgo que esto conlleva.
Definitivamente, ésta vez me quedo con la asertiva frase del experto en la web 2.0, Henry Jenkins, que dice que todo aquello que no se propaga, está muerto. Y “Sígueme si quieres” tiene mucha vida aún.
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